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De Quimeras y Ensoñaciones

Un poco de rebeldía

Se levantó y protestó, pero nadie le hizo caso, bueno, escuchar si le escucharon, hasta que una voz dijo: ¡¡Qué se calle, nos queremos ir a casa¡!
A palabras necias..... , Cogió su paquete de folios verdes, su risa de bosque verde, sus protestas de tala de bosques verdes y se fué.
- ¿Quieres venir conmigo, hija ?
- Si, papa, al fin y al cabo tú luchas por un mundo para nosotros, los jóvenes y para nuestros hijos, un mundo sin humos y con árboles, con especies vivas y no muertas, con los mares y los cielos limpios, con ballenas y águilas imperiales. Voy contigo.
Se sentaron ambos ante la fabrica que vertía al río y les echaron, pero tú les vistes y te uniste y volvieron a sentarse, ya eran tres , y les volvieron a echar y … ahora se sientan doce; pero cortaron el acceso al río y no pudieron volver.
Se fueron a Alemania y cortaron el paso de los misiles a su lugar de ensamblaje. Ya eran cuarenta. Les echaron.
Bloquearon la carretera que llevaba hacia la costa donde un pesquero esperaba residuos radiactivos de centrales nucleares para verter al mar. Eran cien, Les echaron.
Se encadenaron ante el muro de Berlín, pidiendo libertad. Ya eran mil. Les echaron.
Mostraron sus manos pintadas de blanco alzadas al cielo en un gesto de buena voluntad, de rechazo a la guerra, a todas las guerras, a la violencia, a todas las violencias. Ya eran cien miel. Le echaron de allí.
Se manifestaron ante la ONU, pidiendo paz. Era entera, la humanidad.

1 comentario

white -

y a la humanidad no hubo quien la echara.
Me gustan tus nuevos relatos.